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IMPUESTOS DISTORSIVOS SOBRE LAS TECNOLOGIAS DE LA INFORMACION

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El enfático progreso de las TIC ha influido de forma evidente en todas las esferas de la sociedad, transformándonos. En principio las compañías, la industria y las áreas de proceso y administración fueron quienes se favorecieron con estos adelantos, pero la multiplicidad de posibilidades creció en el seno de la sociedad hasta formar parte de muchas actividades habituales en la vida de las personas. Las mentes comenzaron a brillar y nuevas herramientas surgieron para exponer el talento humano, hasta encontrar la necesidad de encuadrar esta situación en un solo nombre que resuma esta nueva influencia que impacta en la sociedad para transformarla, «Ciudad Digital».

Resumiendo su definición, podemos afirmar que el significado apunta, a un conjunto de personas que tienen en común, muchas más cosas que el ecosistema geográfico que los nuclea, la interrelación propia que los medios de comunicación facilitan, propicia una comunidad. Lo «digital» es, el factor que marca cómo se desarrollan esas interrelaciones. Es la partida de los modelos de ciudades que coexisten en el mundo real hacia el entorno virtual.

La Ciudad Digital es creada por aquellos ciudadanos (asiéndose aquí a empresas, instituciones, administración pública, hogares, etc.) que han tendido la posibilidad de crear un sentido de pertenencia entre sí y con el resto de la sociedad manejando todo el potencial que brindan las tecnologías de la información soportadas por la infraestructura que desplegaron las comunicaciones.Este fenómeno puede ser correctamente encuadrado en la teoría de la evolución de las especies, en la que especies pequeñas se unen para enfrentar a predadores más grandes. Hoy los centros de poder no comprenden el nuevo lenguaje social, prueba de ello es la victoria indiscutida de Barak Obama, con un fuerte impulso gracias a uso correcto de las tecnologías de la información.

Hoy el individuo ha recobrado el verdadero valor que le otorgaba su talento, conjugándolo en el ejercicio de una gestión democrática de la información y el conocimiento.

Las ciudades digitales han borrado fronteras, y resquebrajado conceptos de opinión y ejercicio del derecho que obligan a replantear el modelo económico y productivo de un país.

América Latina, persiste en su inmoral costumbre de recurrir al uso de viejas banderas y pensamientos, no imaginados en un entorno global como el que vivimos, en lugar de facilitar el acceso a la información, derrotar la exclusión y sustentar el liderazgo de las futuras generaciones que vivirán en un mundo mucho mas caótico y complicado que el que hoy conocemos.

Cuando hablamos de una Ciudad Digital, no nos circunscribimos a una metrópoli, es valido para un pequeño poblado, como para una provincia o condado y hasta un estado.

La aplicación de un impuesto distorsivo sobre las manufacturas relacionadas con el mundo de la tecnología de la información con la infantil excusa de generar trabajo local, no es más que una clara muestra de escasa imaginación, poco compromiso y sobretodo es muestra de una irresponsabilidad política temeraria, que en el futuro podrá catalogarse de un delito de lesa humanidad. Robarle el futuro a la gente, es como robarle su identidad o su propia vida.

La violencia actual que hoy vemos en los medios, sumada al avance indiscriminado de las drogas sobre la adolescencia, no es más que solo un tenue reflejo de lo que será la expropiación del futuro de la juventud, que quede excluida.

Alguien me dijo que un televisor LCD u Oled es un “bien suntuario” y que era justo aplicar un impuesto sobre estos productos. Es un claro ejemplo de que el árbol no deja ver el bosque.

Con el advenimiento de la TV Digital, podemos convertir a cada LCD en una verdadera aula, gracias a la interactividad y capacitar a todas las clases sociales, para elevar hacia arriba y no emparejar para abajo.

¿Acaso no le generaría mayor retorno de inversión al Estado individuos capaces de generar valor sobre los cientos de commodities que genera América Latina, que la magra cifra que genera un impuesto que se reduce al disparar a las nubes los precios y convertir a una herramienta en una joya?

Países como Argentina, consideran que un teléfono celular es industria nacional, por que en su suelo se fabrica la funda y se imprime el manual, casi es una broma macabra.

El mundo ya no se divide en imperialismo y antiimperialismo, se divide en conocimiento y exclusión y cada individuo tiene la responsabilidad de saber en que vereda se ubica.

Jamás en la historia de la humanidad se ha producido tanto conocimiento como en los últimos 10 años, no podemos cometer un atentado retrasando el acceso a la tecnología que democratiza el conocimiento.

La aplicación de impuestos distorsivos, la creación de cupos para importación, no hacen más que empujar a la sociedad a un abismo más profundo de lo que fue la deuda externa de la región que sufrimos en los 80. La deuda externa se puedo negociar y hasta quitarle algún cero, a una persona no le podemos sacar un brazo para que sea menos excluida.

La posibilidad de generar 1000 puestos de trabajo hoy, es vedar la oportunidad de crear 1000000 de oportunidades de trabajo con mayor valor agregado que imprimir un manual o coser una funda.

El resultado es claro y la ecuación indica que el camino que han tomado la mayor parte de los gobiernos de la región, es erróneo.  A mayor impuesto, menos oportunidades, mas violencia y mayor desempleo en el tiempo.

Adolfo Manaure

Entusiasta seguidor de la tecnología y las innovaciones que cambian el mundo. Director Editorial y COO en The HAP Group.