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Coaching Ontológico?

coaching-ontológico?


Cada  vez  que me hacen esta pregunta me quedo unos cuantos segundos callada sin poder articular lo que es,  pero  inmediatamente  me  viene  el recuerdo  de  las  veces  que lo he hecho y que a alguien le ha servido.

 

 

 

  la  razón  por  la  que  no  lo  puedo  responder  y  tiene  que  ver con que es una vivencia, una experiencia y no solo una explicación que se pueda definir en unas cuantas palabras.

 

Sucede en  una  conversación,  entendiendo por  ella  también  una mirada, el silencio, una cercanía, donde nos encontramos al menos dos seres humanos, para conversar  sobre aquello de  lo humano que el otro no  está  pudiendo hacerse cargo en  su  vida, ya sea en el dominio laboral, personal, de pareja, espiritual o familiar.

 

El dominio  simplemente es  un punto de partida para explorar cómo es la vida de ese ser humano y qué necesita aprender, para que así pueda hacerse cargo de lo que necesite.

 

En una forma muy simple,  puedo decir que el Coaching Ontológico es un arte que tiene lugar en una conversación y que posibilita el aprendizaje.

 

Para  poder  definirlo  en  profundidad  quiero  exponer  algunas  ideas centrales  con  respecto  al Coaching ontológico:

 

• Se ocupa de aquello que NO pudimos aprender, entendiendo por aprender como lo  que  “sé”  y que me permite HACER y SER lo que quiera y desee en mi vida, por  ejemplo: aprender  a  decir que lo siento, en vez de decir lo que me sale más fácil según quien he sido  hasta  ahora; aprender a abrazar, aprender a disfrutar, aprender a detenerme  para  sentir,  aprender a decir que  no cuando eso  es  lo  que  quiero  decir,  aprender  a  recibir  lo que he ganado, tanto en dinero como en valía personal…en fin,  se  ocupa  de un  tipo de aprendizaje que  no  solo tiene  que  ver con el dominio intelectual, racional, cognitivo, sino también del aprendizaje  emocional o biológico que  no pudimos tener.

 

Este SABER al que me refiero no es solo  intelectual, también  es  un saber que pasa por mi mundo emocional y también por mi corporalidad. Si limito este saber a solo lo racional o intelectual,  lo más seguro es que me sea insuficiente para algunas cosas que quisiera lograr.

 

Hemos sobrevalorado tanto el saber intelectual como humanidad, que le andamos pidiendo que nos resuelva todos los quiebres de nuestra vida, sin darnos cuenta que  lo que  necesitamos  recobrar es otros tipos de saberes, que permitan hacernos cargo de una vida más integral y más plena.

 

Esta es la época o la era en donde tenemos  la mayor  cantidad de información y no logramos tener la vida que queremos. Conocemos de todo acerca de  un  río, pero hemos perdido la conexión con él; conocemos todos los  huesos,  articulaciones,  tejidos y  tipos  de  sangre y  no tenemos idea de cómo  contactarnos  con  otro  ser humano, ya sea para coordinarnos, amarnos, escucharnos, hacer negocios, trabajar juntos, entre otras cosas.

 

Nos hemos  ocupado  tanto en la defensa que lo que aprendimos es lo que vale, es lo real, es lo que tiene que ser,  que  se  nos ha  olvidado aquello que dejamos de aprender. Si nos concentramos en aquello que  no pudimos aprender  de  forma  integral,  lo  más  seguro  es  que  recobremos el eje y sentido de nuestras vidas.

 

Aprender  (este tipo de aprendizaje)  a veces no es fácil, porque requiere desafiar creencias, valores, requiere desaprender  lo que  creíamos que era nuestra verdad y la única forma de ser o de hacer. Requiere re-cuestionarnos  lo  que nos enseñaron personas que admiramos mucho.

 

Es  en  estos  momentos  que  una  conversación de Coaching cobra importancia y que un Coach te acompañe puede ser central para lograrlo. Uno de los paradigmas que desafía, es que a veces no lo podemos hacer solos, aunque seamos muy inteligentes a nivel cognitivo.

 

• A los seres humanos nos  constituyen  nuestras historias de vida, la que tuvimos con nuestra familia de origen o con la gente que nos crió,  también nos  constituyen  las historias  de  los  países en que nacimos; ahora bien, esas historias por más contundentes que  hayan sido, no  nos determinan para siempre si no queremos.

 

El coaching ontológico se ocupa de que esas historias  no  determinen tu ser o tú hacer en el mundo. Eso de “yo soy así”, pareciera que continúa diciendo:…y no podré cambiar. En  la conversación de coaching se dice de

trasfondo: “estoy siendo así” y por lo tanto: puedo cambiar y transformar lo que necesite y que por supuesto esté en la posibilidad de mi estructura.

 

Nacimos  en  el  medio de  una cultura, de  una  sociedad,  de  ciertas cosas permitidas, con  ciertos tabúes y ciertos mitos. Por más que esto lo entendamos  cognitivamente, puede no ser fácil  desafiar todo  esto  que

nos   constituyó. Tampoco  es   fácil  creer  a  nivel  más  profundo  que

podemos transformarnos y determinar nuestra existencia de  una manera distinta de la que fue constituida.  En este momento el acompañamiento de un Coach vuelve a cobrar importancia, tal como lo comentaba anteriormente, ya que permite romper paradigmas del DEBER SER  para reconectar con el SER, que es mucho más amplio que solo el deber ser.

 

• El  coaching  ontológico  se  ocupa  de  ACOMPAÑAR a otros a que vean aquello que no veían antes, para que  así puedan ampliar  su  capacidad  de observación  y  lograr  lo  que  necesiten  en cualquier  ámbito  de  sus vidas.  No  genera  dependencia, porque la idea es que cada ser humano pueda incorporar  un  aprendizaje  tan  profundo  y completo que permita que pueda hacerse cargo por sí solo, eso sí,  una  vez que  vea  y  que pueda sostener ese aprendizaje en el tiempo. Tampoco otorga respuestas a los problemas de los demás, más bien permite disolver ciertas barreras para así poder resolver o disolver los problemas que el otro ve como tal.

 

Acompañar tiene que ver con una forma  en  que  cada  ser humano pueda aprender en un contexto cuidado, confiable y además irreverente, de manera que no deje de ver aquello que necesita aunque no quiera. Acompañar no es un rol pasivo, es un rol activo al servicio de lo que se quiere manifestar en el otro.

 

Por todo lo anterior, el coaching ontológico no es una técnica, ni una

herramienta, ni una explicación de  algo,   es  un   Arte   que  permite

autonomía,  empoderamiento,  libertad  y  sobre  todo habilidades  para hacerte  cargo de tu propia vida; no solo en el dominio del hacer, sino sobre todo en el dominio del ser.

 

Yo creo que somos seres más grandes que el rol que tenemos, que la profesión que tenemos, que la familia donde nos constituimos.

 

En síntesis,  el coaching permite que veamos y sintamos que somos de una grandeza más allá de lo que creemos posible.

 

 

 

 

Minerva Gebrán

Abogada y Coach Ontológico

Directora Escuela “Asersentido”

Adolfo Manaure

Entusiasta seguidor de la tecnología y las innovaciones que cambian el mundo. Director Editorial y COO en The HAP Group.