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Cloudconomics

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Sin dudas que resulta necesario tener una visión amplia y clara de la nueva economía que se está formando alrededor de la nube, los parámetros cambian a la velocidad de la luz y los negocios se reinventan e implementan en un abrir y cerrar de ojos.

La revolución industrial tuvo un impacto profundo sobre la economía mundial, igual que la tecnología, internet y el crecimiento exponencial del conocimiento, pero ciertamente, nada es comparable con el impacto que la Nube tiene en el armado de la nueva trama económica de este mundo globalizado.

Tuvimos redes, colaboración, tecnología y más conocimiento, pero todo ha crecido y se ha dinamizado tanto, que la nube es sin duda el actor principal de esta obra de ingeniería social.

Muchas empresas, ya discuten su estrategia sobre la nube, ven que sus competidores crecen con fuerza inusual, y la dinámica del negocio exige utilizar las mejores herramientas para alcanzar el éxito.

Podemos afirmar sin lugar a dudas que a medida que se facilita la logística de negocio, se complica la supervivencia de las empresas que de ella dependen, cada vez con más frecuencia, la diferencia entre el éxito y el fracaso es mas sutil.

La noticia de que una nube se ha caído temporalmente, hoy se presenta con letras de molde y colores de catástrofe, al punto que en cada incidente se originan cientos de reuniones en cientos de empresas, cuestionando si la estrategia que han tomado sobre la nube es correcta o no.

La conclusión es siempre la misma, nadie se baja por que es demasiado fácil, y barata para responder al cambio continuo de los mercados.

La importancia estratégica del Cloud Computing ha alcanzado el estatus de política de estado, en las potencias más importantes de la Tierra. El Presidente Obama –rápido de reflejos- ha desplegado su propia Cloud Vanguard, nombrando como nuevo Zar a  Patrick Stingley como nuevo CTO de la Cloud Federal.

Miles de millones de dólares se están gastando alrededor de este concepto, para contar con la infraestructura necesaria, que garantice que la riqueza y la innovación en forma de bytes pueda fluir de forma veloz y creciente.

Contratos monumentales han sido adjudicados y a diario cientos de aplicaciones se migran a la nube, un claro ejemplo es el sitio de internet usa.gov.

Existen cientos de definiciones prácticas de la nube, y seguramente todas tienen su grano de razón y sustentabilidad, en lo personal me gusta pensar que es el punto de inflexión en donde se forma un ecosistema que acerca a los proveedores y clientes.

La globalización es también un factor catalizador que cumple un rol importante en este análisis. Los recursos de IT y la innovación se han repartido el mundo en la última década, concentrando valor y creando efectos indeseados de exclusión. El paradigma de la cloud  ha ofrecido una oportunidad única para nivelar el campo de juego internacional mediante la creación de una comercialización común en donde el talento humano recupera el factor principal de valor para el negocio. Estados Unidos se encuentra actualmente en la frecuencia de 7 de búsqueda de “cloud computing” en Google. El número 6 es de Taiwán.

WolframAlpha (una de mis herramientas predilectas) puede utilizar fácilmente la nube para calcular que Taiwán tiene sólo 6,619% del número total de usuarios de Internet de los EE.UU. Si bien es obvio que hay una diferencia demográfica para el uso de Internet, que ciertamente ilustra el punto.

Nubes públicas y nubes privadas están apareciendo en todas las regiones del planeta. Las empresas están llevando nubes a los rincones del mundo que nunca antes habían visto este tipo de inversión en infraestructura antes.

Pequeñas empresas en Camboya, Lituania y Venezuela están aprovechando las nubes públicas para prestar servicios a nuevos mercados, IBM ha incorporado centros de datos de nubes en Brasil, Corea del Sur, Vietnam y la India.

Los gobiernos de todo el mundo financian la construcción rápida de nubes para competir tanto económicamente como militarmente. Países emergentes y economías en crecimiento han demostrado ser muy ágiles en su posicionamiento contra algunos gigantes con gran peso burocrático y esto ha sido en gran parte debido a la adopción global del concepto de  Cloud Computing el cual describe el consumo medido de los recursos a través de una red externa.

La nube como una idea que modifica a la economía toda, como un término, y como un método para hacer negocios en IT y con IT, es demasiado grande para quebrar. La altura del negocio de la comercialización y la inversión en efectivo directamente en llamada nube de soluciones que ahora se presenta como en una plataforma estable y un hilo común para la innovación. Si las empresas están dispuestas a seguir adelante, van a jugar un rol importante en la reforma del mundo IT y la nube definirá los gigantes tecnológicos del siglo 21.

 

 

La pregunta a nuestros lectores es: ¿”Demasiado grandes para quebrar” o “demasiado grandes para fracasar”?

Adolfo Manaure

Entusiasta seguidor de la tecnología y las innovaciones que cambian el mundo. Director Editorial y COO en The HAP Group.