1

El futuro está en crear cultura de colaboración

“El pasado no nos sirve. El futuro está lleno de ansiedad. El presente es la única realidad que tenemos. El aquí y ahora”. Así hablaba uno de los personajes en la novela de Saul Bellow, “Aprovecha el día”.
 
Pero, ¿cómo le damos sentido a un presente que es turbulento y enorme, donde los cambios ocurren en cámara rápida y a una escala tan grande que es simplemente alucinante? Es un cambio descomunal, sin precedentes en la historia humana. Ni siquiera estamos hablando del futuro -que para algunos es, en el mejor de los casos, una nebulosa; y en el peor, tenebroso. Las personas se preguntan: ¿cómo será y qué nos depara?
 
Para darnos una perspectiva del presente y una mirada profética hacia el futuro, el gurú de los negocios, Don Tapscott ofreció recientemente la Conferencia Anual de Gerencia del SIM (Instituto de Gerencia de Singapur). Tapscott es presidente de nGenera Insight, y autor de bestsellers como Creciendo Digital (1998) y Wikinomics: Cómo la colaboración masiva lo cambia todo (2006). El experto habló sobre “Macrowikinomics – Un reinicio de los negocios y del mundo”. El tema de su conferencia coincide además con el título de su libro de próxima aparición.
 
La llegada de la era de la inteligencia en red
El mundo que conocemos no será el mismo. Nunca más. Ese es el mensaje de Tapscott. Y si eso no es reconfortante, sujétense a lo siguiente: Nosotros -individuos, gobiernos y empresas- no tenemos mucho tiempo para adaptarnos a este cambio. Nos adaptamos o pereceremos.
 
¿Qué pasó? Uno podría preguntarse inocentemente. ¿De qué nos perdimos?
 
Pasó algo muy simple. La información se convirtió en bits y bytes.
 
Cuando la información se convierte en bits, se comporta de manera diferente -y esta transfiguración cambia al mundo-. Tapscott señala que estamos actualmente en transición hacia una era totalmente nueva, la era de la inteligencia en red. Esta era es tan diferente al igual que lo fueron las dos precedentes una de la otra: La era de la agricultura y la era industrial.
 
Al igual que la imprenta transformó la sociedad agraria en industrial, de la misma manera la Internet está conduciendo al mundo industrial hacia un mundo en red.
 
¿Cómo lo sabemos? ¿Dónde está la evidencia? Tapscott señala que echemos un vistazo a los eventos más importantes que pasan a nuestro alrededor: La crisis del crédito, la caída de instituciones, los gobiernos que se van a la bancarrota, y la llamada crisis de la democracia capitalista. ¿Qué nos dicen? Que nuestro sistema está averiado, que tenemos que arreglarlo.
 
Para Tapscott, estos son meros síntomas, “esto no es una recesión, sino mucho más que eso. En el corazón del asunto hay un cambio radical, un punto de inflexión en la historia humana. Y ahí viene nuestra respuesta: Una oportunidad para reiniciar nuestras instituciones”, señala.
 
Reiniciando nuestras instituciones

Según Tapscott, el éxito (innovación, riqueza y sostenibilidad) en la nueva era será determinado por cinco principios: Colaboración, apertura, compartir, interdependencia, e integridad.
 
Tapscott señala que cualquier empresa, negocio o institución humanitaria, tiene que ser colaborativa para trabajar y tener éxito. “Tenemos que reindustrializar el planeta y tenemos menos de medio siglo para hacerlo”, afirma. Tanto las industrias como los gobiernos tienen que experimentar el cambio. Nuestros sistemas de cooperación mundial se basan en los estados-nación, pero tenemos una economía global”, señala.
 
¿Significa esto el fin de los estados nación? Tal vez. Él dice: “Tenemos un nuevo medio de comunicación que nos permite avanzar hacia modelos abiertos en red para la cooperación, basados en una nueva serie de principios tales como la integridad, la innovación, la colaboración, el intercambio y la apertura. Ese es el desafío”.
 
Tapscott da ejemplos de comunidades de colaboración como Facebook, YouTube y Wikipedia. Luego se hace algunas preguntas muy válidas: ¿Por qué AT&T no lanzó Twitter? ¿Por qué el New York Times no creó el Huffington Post? ¿Por qué las Páginas Amarillas no crearon Facebook y Craigslist, y la NBC no inventó YouTube?
 
Ellos simplemente perdieron la perspectiva y perdieron el tren, señala.
 
Por otra parte, Barack Obama entendió el punto y se convirtió en el presidente de Estados Unidos. Durante su campaña electoral, Obama creó una plataforma llamada mybarackobama.com. El resultado fueron 35 mil comunidades en línea que en su mayoría involucraban a jóvenes. Esa fue una gran razón por la que Obama ganó las elecciones.
 
Ejemplos de colaboración
GreenXchange: Un portal lanzado por Nike en enero de este año. Permite a las empresas compartir la propiedad intelectual que puede ser utilizada para crear procesos de negocio sostenibles.
 
PatientsLikeMe: Un sitio web, fundado en el 2004, que permite a la gente a compartir información que puede ayudar a los pacientes.

Salud: Tapscott propone que todos, incluyendo a un niño recién nacido, obtenga una página personal de salud, en línea, que guarde sus historiales médicos electrónicos y sus redes sociales para toda la vida. Los médicos pueden interactuar y aportar datos fundamentales en esa página, por supuesto, con la seguridad adecuada. Otros pacientes pueden colaborar para formar grupos de apoyo y comunidades en torno a las dolencias.
 
Gobierno: Tapscott sugiere que los gobiernos jerárquicos deben ser “desglosados” y deberían proporcionar una plataforma a los ciudadanos para interactuar con el gobierno y formar grupos. Por ejemplo, si un gobierno publica datos sobre los accidentes en bicicleta, una persona puede utilizar esos datos para crear un mapa de Google, que alerte a los ciclistas y los ayude a evitar caminos peligrosos.
 
Cambio de paradigma
Esta cultura de colaboración es claramente un cambio de paradigma para los individuos, corporaciones y gobiernos. Al igual que la diferencia entre la Web 1.0 y Web 2.0: La antigua (la web basada en HTML) consistía en la creación y distribución de contenidos; la nueva (basada en XML) se basa en la colaboración y los servicios (piense en Wikipedia y Craigslist).
 
Es igualmente abrazar la cultura de la apertura. La receta de Tapscott es que las empresas deben ser abiertas con sus empleados, socios, clientes, accionistas y comunidades. Del mismo modo, para permanecer en el negocio, tiene que compartir con los demás. Para obtener el control, tiene que perder un poco el control primero. “La mejor manera de tener cierto control sobre su entorno y su destino es dejarlo ir.”
 
Para las empresas tecnológicas, Tapscott sugiere perder algo de IP para que la comunidad se involucre. IBM hizo exactamente eso y lo ha hecho bien.
 
Otro factor importante para el éxito en la nueva era es la interdependencia. Tapscott propone cuatro pilares de la sociedad que tienen que trabajar de manera interdependiente: el Estado, el sector privado, la sociedad civil y el individuo.
 
Por último, pero no menos importante, es el valor de la integridad: La honestidad, la consideración y la rendición de cuentas. Poner la integridad en el escalón más alto no es suficiente, señala Tapscott. Debe ser incrustada en el ADN corporativo, insiste.
 
Si seguimos estos cinco principios, Tapscott espera que seamos capaces de reiniciar nuestras instituciones. Los resultados, señala, serán alentadores. Por ejemplo, un sistema educativo enfocado en el docente, de una sola vía, de talla única y de estudiantes aislados, debe dar paso a un modelo centrado en el estudiante, de múltiples vías, personalizado y colaborativo.

Del mismo modo, la burocracia gubernamental de la era industrial debe dar paso a la co-innovación de nuevos servicios con los ciudadanos. La corporación jerárquica integrada verticalmente se modificará en las redes del siglo 21.
 
Don sabe lo que habla. Su oído está en el corazón de la nueva generación. Tiene tres mentores que son adolescentes o muy jóvenes. “Debemos escuchar a los jóvenes, abrazar su cultura, adoptar sus herramientas y cambiar nuestras organizaciones”.
 
¿Ha creado usted esa cultura de colaboración en su organización? Si no, debería estar preocupado.

Zafar Anjum, Asia MIS

Adolfo Manaure

Entusiasta seguidor de la tecnología y las innovaciones que cambian el mundo. Director Editorial y COO en The HAP Group.