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La productividad está por las nubes


Por Zev Woloski.

Mantener los pies sobre la tierra es importante, sobre todo si se tiene la responsabilidad del manejo de una empresa; pero si hablamos desde el punto de vista de la tecnología de la información (TI), lo mejor
es desprenderse de los cables y subirse a la nube.

Para explicar el cómputo en nube es importante comenzar desde lo más elemental. Internet está compuesto de miles de computadoras esparcidas alrededor del mundo. Éstas son las encargadas de conectar nuestras computadoras personales a Internet. Estos servidores tienen la capacidad de almacenar una gran cantidad de información que debe estar disponible en todo momento, para cualquier usuario, en cualquier lugar del mundo.
La metáfora del cómputo en nube puede explicarse de una manera muy sencilla: imagine a dos personas que se encuentran a kilómetros de distancia. No importa desde dónde ni en qué momento la miren, la nube será siempre la misma para ambos. Explicado de una manera muy elemental, ésta es la esencia de lo que es el cómputo en nube, pero por supuesto, la tecnología aplicada sobrepasa ampliamente esta metáfora.
Esta tecnología provee un alto nivel de eficiencia ya que los recursos se generan dependiendo de la demanda y funcionan bajo un modelo de infraestructura virtual autoadministrable, llegando al usuario en forma de servicio. El cómputo en nube provee a los usuarios una plataforma común (nube) accesible a los usuarios, incluyendo todos los recursos de memoria, almacenamiento y procesamiento y recursos de redes.
La nube tiene tres ventajas: la eficiencia, un total y ágil control, y una impresionante nivel de libertad de elección ya que el cómputo en nube es un ambiente abierto e interoperable. Además, ofrece ventajas como la seguridad que ya ha sido probada y rigurosamente revisada.
Otro beneficio es que los servidores en la nube procesan la información y reducen la necesidad de que cada persona o empresa deba adquirir computadoras con grandes capacidades tecnológicas, logrando que el costo del servicio se reduzca y generando grandes ahorros tanto para las empresas como para los usuarios finales.
Existen básicamente tres tipos de nubes. La primera de ellas es la pública, que normalmente utilizamos como software bajo demanda, donde compañías externas ofrecen diferentes tipos de servicios como el almacenamiento de información o la interacción en ambientes de desarrollo de aplicaciones donde por
ejemplo, los programadores ya no tienen que tener su propia infraestructura.
El segundo tipo es la nube privada, señalada como la mejor solución para el desarrollo y almacenaje de datos de compañías, ya que funciona con los mismos beneficios y características de una nube pública pero ofreciendo un alto nivel de seguridad y privacidad.
Por último, es importante mencionar a la nube híbrida, una combinación de los dos tipos de nubes mencionados anteriormente. La nube híbrida da a las empresas la flexibilidad de aprovechar los recursos y servicios públicos y privados basados en ambos requerimientos de negocio de la organización y el rendimiento y seguridad que la aplicación requiera.
La seguridad es fundamental y por esto existen infinidad de soluciones que permiten que la información viaje de manera totalmente segura de una nube a otra, sin importar dónde se ejecute la tarea. Para alinearse a esta exigencia, existen alianzas con compañías líderes en seguridad que incorporan sus herramientas a los ambientes virtualizados, asegurando a los usuarios la privacidad de su información.
Ya existe la tecnología que ofrece todas estas opciones de se rvicio. Es importante que las compañías conozcan todas las ventajas que este cambio les brindará y que tomen la mejor decisión de acuerdo a sus necesidades particulares. El camino a la nube está despejado, ¿Cuándo piensa usted dar el primer paso?

Adolfo Manaure

Entusiasta seguidor de la tecnología y las innovaciones que cambian el mundo. Director Editorial y COO en The HAP Group.