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‘Googlerola’ marcará el futuro de Android y de la movilidad

Google + Motorola
La noticia de la compra de Motorola Mobility por parte de Google mediado agosto convulsionó un sector que, pese a estar acostumbrado cada vez más a las grandes fusiones y adquisiciones, no acaba de ver el último objetivo de la operación.

Socios y competidores, analistas y medios de comunicación enseguida se preguntaron –y siguen preguntándose– por el verdadero sentido de un acuerdo que, a simple visa al menos, proyecta más sombras que luces sobre el futuro de Android y, a más largo plazo, hasta del propio Google, ya conocido como ‘Googlerola’. Nadie duda ya que la compra de Motorola Mobility tendrá distintas pero interrelacionadas consecuencias para Google, su modelo de negocio basado en la publicidad y el rol y futuro del sistema operativo Android. Y por extensión, sobre el futuro de la movilidad.

Para algunos expertos todo se reduce a una cuestión de patentes. Google lleva tiempo sintiendo la enorme presión que suponen las causas abiertas contra Android por violación de patentes por parte de parte de Apple y Microsoft (y separadamente por Oracle respecto de las licencias de Java). Y la compra de Motorola, en un movimiento defensivo que algunos consideran incluso desesperado, da a la compañía un notable alivio en forma de una cartera de 24.500 patentes. Como escribía Nilay Patel en ThisIsMyNext.com, pese a que Google ha querido presentar la adquisición de Motorola como una oportunidad para enriquecer el ecosistema Android, “está claro que el acuerdo surge igualmente del deseo de proteger a Android de futuras demandas por incumplimiento de patentes mediante el fuerte porfolio de Motorola en este terreno”.

Guerra de patentes

En la guerra de todos contra todos abierta por los fabricantes por el dominio de las patentes (las causas abiertas por Apple y Microsoft contra Motorola y contra Google, y de la propia Motorola contra Apple y Microsoft es sólo un ejemplo de este galimatías letal) la operación cobra sentido. Para Patel, y para otros muchos expertos, las patentes de Motorola aportan a Google una ventaja sobre sus rivales, que tendrán que pensárselo dos veces antes de iniciar o continuar las causas contra Android. Esta complicada situación podría favorecer la resolución de las disputas con acuerdos que satisfagan a todos, al menos mínimamente, mediante cruces de licencias, siguiendo el chalaneo propio de este tipo de alianzas.

Motorola ha estado buscando comprador entre distintas compañías, incluida Microsoft, según el blog GigaOM de Om Malik. Y el interés de Microsoft pasó a Google justo después de que, a principios de julio, esta perdiese la oportunidad de hacerse con las patentes de Nortel en la subasta que finalmente ganó un consorcio del que forman parte no sólo Microsoft, sino también Apple. A Google no le quedaba otra y las conversaciones con Motorola avanzaron rápidamente. Según Malik, las negociaciones fueron llevadas directamente por Larry Page, CEO de Google, y Sanjay Jha, CEO de Motorola, con el conocimiento exclusivo de un pequeño grupo de ejecutivos de ambas firmas. “Increíblemente, nuestras fuentes sugieren que el cofundador de Android Andy Rubin fue incorporado a las conversaciones cuando ya estaban muy avanzadas”.

Y Motorola jugó fuerte. Su máximo accionista, el billonario Karl Icahn, públicamente había urgido a la compañía a monetizar sus patentes, y su CEO, Sanjay Jha, también públicamente había insinuado que la compañía estaba dispuesta a utilizar su propiedad intelectual como un arma para defender sus productos Android contra las leyes que regulan la violación de patentes y como una vía para recaudar royalties de otras licencias basadas en el sistema operativo de Google.

Asimismo,Motorola era consciente de que Google le necesitaba. A mediados de agosto, John Gruber escribía en su blogDaringFireball: “Google necesitaba las patentes de Motorola para defender a Android como un todo. Motorola lo sabía e hizo que Google pagara generosamente por ellas”. Los ingresos netos de Google en el último año fiscal fueron de 8.500 millones de dólares y de más de 6.000 en el anterior, pero ofreció 12.500 millones por Motorola, “gastándose de golpe casi el beneficio total de sus dos últimos ejercicios en la compra de un fabricante de segunda clase que en si no es rentable, casi en suspensión de pagos, y que, en Android, ocupa la tercera posición como fabricante de dispositivos, por detrás de HTC y Samsung.”

Mayor control sobre Android

Al margen de las patentes, la compra de Motorola Mobility tendrá consecuencias comerciales directas sobre Android en función de los planes que Google tenga para el futuro, todavía difícil de prever. Lo que sabemos hasta ahora es poco. Durante el anuncio del acuerdo, Larry Page, CEO de la compañía, aseguró que “la adquisición de Motorola incrementará la competencia al fortalecer el portfolio de patentes de Google, lo que nos permitirá proteger mejor a Android de los retos anticompetitivos de Microsoft, Apple y otras compañías”.

Asimismo, Page comentó que los partners con los que había hablado para anunciarles el acuerdo se habían mostrado satisfechos y Andy Rubin, como vicepresidente senior de movilidad de la compañía, se comprometió a seguir desarrollando los Google Nexus como sistemas abiertos a otros fabricantes, no sólo a Motorola. En pocas palabras, según el comunicado lanzado por la compañía tras la firma del acuerdo, la adquisición “potenciará el ecosistema Android y mejorará la competencia en mobile computing”, sin afectar al proceso de desarrollo del sistema operativo, que seguirá siendo abierto.

Sin embargo, más allá de los análisis internos, la operación puede introducir tensión en las relaciones entre Google y los fabricantes que, como HTC o Samsung, también basan sus dispositivos en Android. Un primer aspecto de estos posibles roces es el acuerdo por el que, desde la creación de su sistema operativo, Google ha ido rotando los fabricantes con los que versionaba nuevo código Android, el cual se lanzaba con disponibilidad general seis meses después.

En la actualidad, la plataforma Android es tan abierta como caótica porque los fabricantes consiguen el software gratuitamente y pueden hacer lo que quieran con él, desde buenos móviles a dispositivos malos y baratos. Pero esta situación puede cambiar si, tras el acuerdo, Google decide ejercer una mayor influencia entre los fabricantes de alguna manera. “Si no quieren incrementar el control del ecosistema y deciden mantener el negocio móvil deMotorola, podrían acabar limitando la libertad que fabricantes como HTC o Samsung tienen hoy para personalizar la experiencia del usuario. Además, podrían marcar la dirección de la demanda con nuevos terminales Androidque otros partners de Google se verían obligados a seguir”, afirma Craig Carter, analista de Frost and Sullivan.

Pero tales movimientos conllevan riesgos. Android ha crecido explosivamente gracias a su soporte por las líneas de productos móviles de siete de los 10 principales fabricantes de móviles del mundo. Y dichos fabricantes o siguen sintiéndose cómodos con la alianza con Google o pueden acabar optando por otras alternativas hoy minoritarias, como Windows Phone de Microsoft. “No importa lo que digan públicamente, los socios de Google no están felices. Dados los muy altos riesgos que implica el acuerdo, las polémicas relaciones que Google ha establecido en el pasado con sus partners y las cuestiones legales a las que se enfrenta Android, todos los fabricantes que trabajan con el sistema operativo están evaluando con prudencia todas las opciones disponibles”, asegura Bill Morelli, de IMS Research

¿Hay o no hay estrategia?

Lo que haga finalmente Google es hoy un misterio, hasta el punto de que muchos expertos se preguntan si la compañía está siguiendo realmente una estrategia o se mueve por impulsos de corto recorrido. “Yo no creo que esté totalmente claro que Google esté actuando de una forma planificada”, afirma Morelli. “No puedo imaginar que una compañía gaste 12.500 millones de dólares sin tener algún tipo de estrategia en marcha. Que sea buena o mala es otra cosa que ya se comprobará con el tiempo”.

“Generalmente, cuando se produce una gran fusión en el sector tecnológico, se puede ver una cierta lógica detrás”, comenta Michael Mace, es directivo de Apple y Palm y hoy CEO de la startup Cera Technology. “Aun cuando no estés de acuerdo con esa lógica, puedes comprender las razones del acuerdo. Pero en este caso cuanto más pienso sobre ello más confuso estoy (…)

¿Ha comprado Google a Motorola por las patentes o porque quiere entrar en el negocio del hardware? Si es así, ha de comprender que creará muchos problemas para Android y el resto de la compañía. Seriamente, si Google intenta integrar Motorola en su negocio puede que en el futuro citemos el acuerdo como el que destrozó la compañía para siempre”.

Si los partners de Google no parecen muy contentos con la compra de Motorola, es posible que lo estén menos en el futuro. Así lo cree Andrew Borg, de Aberdeen. En su opinión, Google podría ofrecer móviles y tablets Android, móviles y tablets bajo marca de Motorola a muy bajo coste o posiblemente incluso gratis, subsidiados por sus ingresos por publicidad. “Últimamente creemos que el objetivo final de Google no es otro que la publicidad, no los terminales. Por ello, intentará mantener su liderazgo en ese campo a nivel mundial, mientras mantienen los OEM a remolque todo lo que les sea posible”.

 
Jared Newman, PC World (US)

Adolfo Manaure

Entusiasta seguidor de la tecnología y las innovaciones que cambian el mundo. Director Editorial y COO en The HAP Group.