1

Adiós a Steve Jobs, el gran inventor de nuestro tiempo.

Se fue el creador de una era. Para todos los que crecimos de la mano de él en el mundo del gadgets electrónicos, Steve fue mucho más que el simple genio detrás de Apple: fue casi como un padre o una guía inspiradora.

Con Steve Jobs aprendimos a caminar, cuando lanzó las primeras iMacs él nos enseñó que los ordenadores no sólo eran dispositivos útiles y potentes, sino que también podían ser amigables, atractivos y fáciles de usar.

Después vino el iPod y empezamos a correr. Reproductores de música digital hay miles, pero sabemos que ninguno es como el iPod, ninguno ha sido tan simple de usar ni combinado de forma tan precisa sofisticación y sencillez. Para cuando llegó el iPhone, ya no cabían dudas de que Jobs había cambiado de manera radical nuestro mundo para siempre.

Nos enseñó tantas cosas que recordarlas a todas hoy sería imposible. Nos hizo ver, por ejemplo, que el diseño no tiene que ver sólo con el aspecto de las cosas, sino también con la forma en que esos maravillosos aparatos electrónicos, que son la delicia de millones de personas alrededor del mundo, funcionan, se relacionan y enamoran a sus usuarios.

Ese concepto, junto con otra idea fundacional, “Focus on simplicity” (enfóquense en la simplicidad), fueron los motores que lo llevaron a generar tal vez uno de los mayores cambio de paradigma del último siglo.

Pero, por sobre todas las cosas, Jobs fue el primero que pensó a la gente, a nosotros, como el eje central para el desarrollo de productos electrónicos. En un momento en el que la tecnología todavía era un campo dominado por los tecnófilos y los especialistas, él soñó con que cualquier persona del planeta usará sus dispositivos, y lo logró.

Hace poco más de un mes, cuando abandonó su puesto en Apple y las preguntas sobre su estado de salud se multiplicaban, nos preguntamos qué sería de la compañía que fundó después de su retiro.

Hoy nos preguntamos qué será de nosotros después de su muerte. Y pese a la tristeza de los que lo respetamos y admiramos, al ver hacia atrás y analizar su vida, no podemos más que esbozar una sonrisa.

Jobs fue el gran inventor de nuestro tiempo. Como Leonardo Da Vinci, será un genio recordado por generaciones por crear una nueva forma de vida. Simplemente, deténganse a pensar y analicen cómo era la vida antes y después de Steve Jobs. Es probable que la ventana del sistema operativo que están utilizando en este momento para navegar por Internet no hubiera existido de no ser por Jobs.

Pero su influencia y su legado fue mucho más allá de la genialidad de los productos de Apple.

Tuvo una relación muy personal y hasta cercana con la muerte. Quizás porque padecía una larga enfermedad que le hizo pensar cada día que su vida era algo frágil. Y tal vez en eso esté una de sus mayores enseñanzas, en su pasión y su deseo por aprovechar cada segundo y poner lo máximo en cada proyecto que iniciaba.

“Tu tiempo es limitado, no lo desperdicies viviendo la vida de otra persona. No te quedes atrapado en el dogma, que significa vivir de acuerdo al pensamiento de otros. No dejes que el ruido de las opiniones ajenas ahogue tu voz interior”. Estos son apenas algunos de los cientos de pensamientos profundos y trascendentes que Jobs nos dejó.

Hoy despedimos a un padre, a una persona que nos enseñó a vivir una nueva vida, un genio que dejó una huella indeleble en nuestra sociedad. Lo hacemos con un profundo dolor por la persona excepcional que se ha ido, pero también con optimismo y alegría por el enorme legado que nos dejó, y porque nos enseñó a pensar diferente.

Silvina Moschini | CEO & Founder, Intuic | The Social Media Agency

Adolfo Manaure

Entusiasta seguidor de la tecnología y las innovaciones que cambian el mundo. Director Editorial y COO en The HAP Group.