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Mientras hacían SOPA, Fiction City se los fumó en PIPA

El negocio del arte ha cambiado de la mano de Fiction City

Mientras el mundo debatía de manera ferviente sobre las leyes SOPA y PIPA, mientras las grandes corporaciones defendían un viejo sistema de hacer dinero con los derechos de autor, sin importar que estuviesen ahogando las oportunidades de millones de artistas en todo el mundo, desde Fiction City organizamos junto a Claro y T4F, un concurso de bandas en Argentina, en donde nuestro primer corte de fin del pasado 31 de diciembre, nos dio como resultado la participación de mas de 1000 bandas.

El proyecto de ley SOPA para mi es un símbolo de la impotencia y de la falta de ideas, por parte de quienes defienden la vieja forma de hacer negocios.
El exceso del ejercicio mercantilista ha llevado a quienes propiciaban SOPA y PIPA a olvidar el principio básico que regula las leyes del arte, como sistema vivo que evoluciona y escapa por completo a todas las normas y regulaciones en las que la economía tradicional intento apretujar al arte, una fuerza viva que acompaña a la raza humana desde el principio de los tiempos.
Hoy vivimos el fin de la era de los intermediarios, nace una nueva verdad, un nuevo dogma que se alimenta de la relación directa entre el artista y sus fanáticos.
La proximidad entre el autor y el consumidor crea un nuevo campo de permeabilidad y vivencias que enriquece al arte de forma contundente y expresa el sentimiento colectivo con mayor equidad.
Internet y la tecnología ha roto el filtro determinista que la economía pretendía colocar a toda expresión artística, los nuevos medios han dinamizado y enriquecido al arte en general, democratizando y cultivando el espíritu de quienes logran estar incluidos en la Sociedad del Conocimiento.
Imaginar la logística de más de 1000 bandas para presentar su propuesta artística al público en general, coordinar un sistema que permita al público evaluar a tremenda cantidad de oferta cultural era sin dudas en el pasado solo una expresión delirante. Hoy gracias a Fiction City, Claro y T4F, es una realidad indiscutible.
Existen nuevos códigos para descifrar al negocio del arte, y existe un nuevo juez supremo que es el publico crudo y sin segmentar.
Nunca fue mas precisa la afirmación de Darwin, “sobreviven las especies que mejor se adaptan” y en ese sentido resulta necesario que quienes trafican con la propiedad intelectual se adapten o perecerán arrastrando a los artistas que logren captar.
Quizas antes que imaginar otra ley SOPA, seria mas efectivo ver como se suman al nuevo escenario de negocios.

Alguna vez escuchamos sobre la “Power Black”, hoy vivimos la “Power Social”.

Silvio Pestrin Farina
CEO de FIction City
la red social de artistas

Adolfo Manaure

Entusiasta seguidor de la tecnología y las innovaciones que cambian el mundo. Director Editorial y COO en The HAP Group.