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Tercerizar con éxito, esa es la cuestión

El dilema de “tercerizar” o “no tercerizar” parece haber quedado en un segundo plano. Hoy, los líderes de negocios están más atentos a la elección del socio indicado y a las ventajas de adquirir tecnología como un servicio.

La decisión de tercerizar parcialmente los procesos productivos de una compañía está siempre sustentada en razones de costos, y destinada primordialmente a aumentar la rentabilidad y la eficiencia. A pesar de ello, muchos líderes de negocios son cautelosos –cuando no directamente desconfiados- frente al outsourcing. El principal motivo: el temor a “perder el control”.

A ese miedo, relativamente comprensible, podemos oponerle al menos dos grandes objeciones. La primera es que persistiendo en él iremos básicamente a contracorriente: en una economía cada vez más orientada a la segmentación de procesos, productos y clientes, la pretensión de abarcar “todas” las instancias productivas puede resultar tan ineficaz como poco competitiva.

En segundo lugar, antes que una inflexible oposición al outsourcing como concepto, la tendencia parece indicar que los líderes de negocios estudian cada vez más cuáles son las posibilidades de tercerizar en sus respectivas firmas. En el abanico de opciones a analizar, la clave es determinar qué servicios van a transferirse a un proveedor externo y, sobre todo, qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir a nuestro socio.

Saber elegir

En el camino de tercerizar y no morir en el intento, el desafío es aumentar la competitividad sin perder capacidad de monitoreo sobre los procesos. Por esta razón, escoger al socio indicado es esencial. Veamos algunas recomendaciones al respecto:

Conocimiento específico: a la hora de tercerizar una determinada área de nuestra compañía no basta con fijarse en los costos. Es importante evaluar con qué recursos diferenciales cuenta nuestro candidato, y en qué medida puede transferirnos esos conocimientos para potenciar nuestro negocio.

Sintonía: podríamos definir este ítem con otros términos como “compatibilidad” o “timing”. Lo fundamental de este concepto es evaluar si nuestro proveedor comprende cuáles son los aspectos más importantes de nuestra imagen corporativa y nuestras metas en el corto y mediano plazo. Este punto es especialmente importante en la tercerización de servicios de atención al cliente porque si nuestro outsourcer va a funcionar como puente con nuestros clientes reales y potenciales, es más que recomendable que sepa transmitir la filosofía de la marca.

Nosotros y los otros: Un aspecto trascendente cuando se evalúan opciones para tercerizar es conocer quiénes son los clientes del proveedor. Desde la consultora A Business Innovation, por ejemplo, sugieren examinar si nuestro candidato trabaja con empresas de igual o menor tamaño y si a todas ellas les proporciona el mismo tipo de servicios.

Las 4 claves de tercerizar tecnología

La importancia de la tecnología en la economía actual no necesita mayores explicaciones. Precisamente días atrás, enfatizábamos que son los adelantos tecnológicos los que impulsan nuevos esquemas de negocios e incluso los que desafían los viejos conceptos sobre trabajo y consumo.

Frente a este protagonismo de la tecnología, algunos líderes de negocios creen que delegarla en terceras manos supone demasiados riesgos. Sin embargo, la tercerización de un área cada vez más sensible tiene enormes ventajas. Analicemos brevemente algunas de sus principales virtudes:

Reducir costos: empecemos por lo más “visible”. Reducir el número de equipos informáticos y/o servidores impacta inmediatamente en costos como la energía eléctrica y el alquiler de espacio físico. Y, tratándose de un sector en constante evolución, el ítem “renovación de hardware” también puede quitarse de la lista.

“Tercerizar” la adaptación: el ritmo de actualización de las herramientas de software puede generar constantes preocupaciones y desembolsos a las empresas pequeñas y medianas. Cuando tercerizamos tecnología, tercerizamos claramente la imperante necesidad de estar “al día”.

Competir mejor: sólo la tercerización posibilita que las compañías de tamaño medio accedan a programas informáticos eficientes y avanzados. De este modo, la brecha de competitividad con empresas más grandes se achica notablemente.

SaaS: efectividad y accesibilidad: el cada vez más extendido modelo de software como servicio (SaaS, por sus siglas en inglés) ha facilitado una nueva forma de tercerización tecnológica para las compañías en expansión. Al requerir una inversión prácticamente nula en infraestructura y facilitar su compatibilidad con numerosos dispositivos (incluyendo smartphones y todo tipo de tabletas), el SaaS se presenta como una gran opción para reducir costos sin perder eficacia.

Conclusiones

En la economía digital la cuestión central ya no pasa por “tercerizar” o “no tercerizar”. En todo caso, los líderes de negocio de hoy enfocan sus energías en la implementación de “tercerizaciones inteligentes” que supongan una acertada elección de los socios y una comprensión integral sobre el papel que juega la tecnología en el crecimiento económico.

Por Alex Konanykhin | CEO | TransparentBusiness.com

Adolfo Manaure

Entusiasta seguidor de la tecnología y las innovaciones que cambian el mundo. Director Editorial y COO en The HAP Group.