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El impacto del robot explorador Curiosity y el resurgimiento de la NASA

 

Mientras que las anteriores investigaciones llevadas a cabo en Marte con las naves Viking I y II y los robots Spirit y Opportunity se centraron en la búsqueda de agua, el objetivo de Curiosity es buscar rastros de vida durante los próximos dos años

El robot Curiosity, que aterrizó ayer con éxito en Marte tras un viaje de 567 millones de kilómetros, es el explorador móvil más complejo enviado por la NASA al espacio. Mientras que las anteriores investigaciones llevadas a cabo en Marte con las naves Viking I y II y los robots Spirit y Opportunity se centraron en la búsqueda de agua, el objetivo de Curiosity es buscar rastros de vida durante los próximos dos años.

Para ello, el robot está equipado con el Laboratorio Científico Marciano (MSL), compuesto por una decena de instrumentos de análisis para examinar el suelo, las rocas y la atmósfera marciana, que incluye un láser para pulverizar fragmentos de rocas que le puedan obstaculizar y un instrumento diseñado para detectar compuestos orgánicos.

El Curiosity ha sido ensamblado en un robot Rover con 6 ruedas que mide 2 metros de alto, 2,7 metros de ancho y 3 metros de largo, y pesa casi una tonelada, cinco veces más que sus predecesores Spirit y Opportunity. Su nombre fue sugerido en 2009 por una escolar de Kansas, Clara Ma, en un concurso realizado por la NASA en el que recogió las propuestas de más de 9.000 estudiantes de todo el país.

La aproximación final de Curiosity al Planeta Rojo, conocida como los “siete minutos de terror”, era la misión robótica más complicada jamás intentada por la NASA, debido a las características del explorador.

Como un “transformer” desde que ingresó en la atmósfera marciana a 21.500 kilómetros por hora, la cápsula pasó en 420 segundos de cono envuelto en temperaturas de casi 900 grados centígrados a convertirse en grúa flotante sobre ocho cohetes y a algo parecido a una araña mecánica cuando se posó suavemente sobre el cráter Gale.

El Curiosity se posó al pie del monte Sharp, que se eleva sobre 5.500 metros en el centro del cráter Gale, abierto hace unos 3.000 millones de años por el impacto de un meteorito y que se cree que albergó un lago.

El estudio de los distintos estratos geológicos del monte Sharp, auténtico testimonio de la historia de Marte, es uno de los principales objetivos de la misión. El explorador tiene una fuente nuclear de energía que le permitirá seguir operando por todo un año marciano, equivalente a unos 23 meses de la Tierra.

“Curiosity” inició su travesía hacia Marte el 26 de noviembre de 2011 en la Base de Cabo Cañaveral (Florida, EEUU), cuando un cohete Atlas V propulsó la cápsula en cuyo seno se encontraba el robot a más de 24.000 kilómetros por hora. El costo de la misión es de alrededor de 2.500 millones de dólares.

La exploración en el suelo de Marte comenzó en 1997 con la misión Pathfinder, que llevó al planeta el vehículo “Sojourner”, desde el cual la humanidad recibió las primeras imágenes en detalle de ese planeta.