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Una demanda insaciable por la capacidad de la nube en Latinoamérica

Las redes sociales se han transformado en verdaderas naciones. Existe un número de dispositivos conectados a Internet que superan la población humana. Un gigante de las películas fotográficas muere cada día porque no se subió a la explosión digital. Sincronizamos archivos de nuestros computadores personales con dispositivos móviles, con servicios en la nube, con computadores profesionales. Es fácil observar cómo la demanda por capacidad de almacenamiento va creciendo día a día.

Para hacer frente a esta verdadera explosión de generación de datos e información, los ingenieros tuvieron que resolver el siguiente problema: ¿Cómo construir una plataforma que soporte la escalabilidad de la nube? De esta forma, los enfoques corporativos de los dos últimos años han girado en torno a la generación de almacenamiento en la red, entre dos grandes familias de soluciones: SAN y NAS.

Vemos que SAN (Storage Area Network) se basa en almacenamiento estructurado en bloques. El método de acceso más común es el protocolo estándar SCSI, encapsulado en redes de almacenamiento Fibre Channel (FC SAN), IP (iSCSI SAN) y tecnologías de redes convergentes: Data Center Ethernet con servicios Fibre Channel integrados (FCoE SAN). SAN ofrece un volumen para el sistema operativo de administración del servidor, optando por construir un sistema de archivos (file system) o accesarlos directamente a través de una aplicación que administra la estructura de los datos (raw devices). Habitualmente se usa SAN para volúmenes dedicados a una única instancia de sistema operativo o para algunas instancias en modo cluster. Cuando un cluster comienza a crecer, la gestión de acceso paralelo se torna compleja y la solución se torna ineficiente.

Por su parte NAS (Network Attached Storage) se basa en almacenamiento estructurado en sistemas de archivos. El propio almacenamiento es un servidor de archivos, a los que se accede por protocolos del más alto nivel como NFS (Network File Systems) y CIFS (Common Internet File System) sobre redes IP. NAS posee una ventaja de compartimiento natural de los datos. Decenas, centenas, miles de clientes pueden acceder a un almacenamiento NAS simultáneamente. Pero aún así, NAS está lejos de la escalabilidad necesaria para la nube.

Los desafíos de escalabilidad implican 2 dimensiones: El método de acceso y la escalabilidad del sistema de almacenamiento en sí misma.

El método de acceso debe ser más flexible para la nube. Soportar el acceso de clientes mediante protocolos de archivos puede no ser suficiente, porque tablets y smartphones no son sistemas operativos interactivos como los computadores. Esta nueva clase de clientes usa aplicaciones para acceder a servicios, por lo tanto el almacenamiento para la escalabilidad de la nube debe soportar mecanismos de acceso de aún más alto nivel, abiertos para la integración con aplicaciones, capaces de compartir datos no sólo entre distintos sistemas operativos, sino entre distintos clientes. Un cliente que almacena un archivo en la nube quiere acceder a él desde su ambiente Windows, Linux, Mac OSX, iOS y Android.

Por el lado de la escalabilidad, los miles de clientes de NAS se vuelven decenas de miles, o centenas de miles, o millones de distintos clientes móviles. Cada uno de esos clientes requiere un ambiente autónomo en sí mismo, necesitando acceso autentificado, seguro y aislado. Es un nuevo mundo que necesita de una nueva arquitectura que permita el crecimiento horizontal, sin saltos y que esté en línea con la demanda de consumo.

Estas plataformas modernas de almacenamiento están enfrentando los desafíos con soluciones interesantes. Son enfoques que nacieron de proveedores de servicios, pero a medida que la nube llega a las organizaciones, se vuelven cada vez más interesantes para ambientes corporativos y de grandes redes de datos e interacción de información.

Un gran punto para las empresas de TI es que si no toman el desafío de construir un servicio para datos corporativos con la movilidad de la nube y la seguridad que las empresas necesitan, los usuarios migrarán a servicios personales como alternativa. En otras palabras, los archivos que pueden ser críticos para el negocio pueden flotar libremente en nubes públicas sin control sobre la seguridad y privacidad de su información. Es una “TI invisible” escapando de control. Por esto es fundamental para los tomadores de decisiones de los departamentos de TI en de las empresas, comprender los desafíos de almacenamiento en la nube y definir sus estrategias en el corto plazo. En tiempo de cambios, hay que asumir los riesgos.

Cabe destacar que mientras el almacenamiento tradicional de las empresas asume constantes desafíos por las exigencias modernas que implican los servicios en la nube, nuevas y emergentes soluciones se están desarrollando para hacer frente a la necesidad de escalabilidad y flexibilidad de este mundo moderno.

Por Rodrigo Gazzaneo, Líder de grupo VSpecialists para Latinoamérica de EMC