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El sector financiero de Nueva York esta preparado para el huracán Sandy

Los atentados del 11S han servido para que muchas empresas hayan optado por la virtualización y por desarrollar planes de recuperación ante desastres que ahora servirán para minimizar las consecuencias del huracán Sandy, que llegará a Nueva York en las próximas horas y que ya ha sido denominado como “la tormenta del siglo”.

El huracán Sandy es sin duda la noticia del momento. Y es que algunos expertos ya han considerado este fenómeno atmosférico como “la tormenta del siglo” mientras que otros, como Henry Margusity, meteorólogo senior de AccuWeather, predicen un “desastre de proporciones bíblicas”.

Sin embargo, analistas y expertos de la industria tecnológica coinciden en que Nueva York y Nueva Jersey no son presa fácil en cuanto a desastres potenciales, en particular sus sectores financieros. Y es que las empresas han aprendido mucho de los ataques terroristas del 11S, explica Kevin Knox, director de investigación de la firma de investigación Gartner. “Creo que después de ese día se tomó nota de lo cerca que estaban muchos de los centros de datos. Desde entonces, hemos visto un montón de trabajo para separar físicamente y virtualizar los centros de datos para asegurarse ante un desastre regional”

Por otro lado, la Bolsa de Nueva York está trabajando con funcionarios de la Ciudad de Nueva York para evaluar el grado de preparación de los sistemas de seguridad, la energía, el agua y transportes de sus instalaciones.

Los sistemas de TI de Wall Street se han hecho fuertes durante la última década en términos de tiempo de recuperación y los objetivos de punto de recuperación (RTO y RPO), o el tiempo que se tarda en obtener sistemas de respaldo en línea y minimizar la cantidad de datos perdidos durante ese tiempo. Durante la última década, las RTO se han reducido de 48 horas a cuatro o cinco horas, en muchos casos.

En el recuerdo siempre está el huracán Irene, en 2011, la quinta tormenta más costosa en la historia de los EEUU. y el huracán Bob (1991), que en su momento fue uno de los diez huracanes más dañinos para los EEUU.

El huracán Irene golpeó en agosto de 2011, rozando a lo largo del Atlántico Medio hasta hacer su última recalada en Brooklyn. Irene causó graves inundaciones y daños por el viento, causando 56 muertes y dejando a millones de personas sin electricidad. Se estima que causa alrededor de 15.600 millones en daños en daños.

Pero la tecnología moderna permite minimizar mucho estos daños. “Sobre todo en la banca, hay muchos canales electrónicos disponibles. Tal vez no haya electricidad, pero tal vez todavía puedo comunicarme con mi teléfono móvil. Puedo cargar la batería con el coche y si tengo que transferir dinero o hacer un pago, aún puedo hacerlo con mi dispositivo móvil”.