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Spam: el enemigo menospreciado

Ser blancos de spam puede repercutir en cuestiones personales.
Ser blancos de spam puede repercutir en cuestiones personales.

Independientemente del tiempo que pierden los empleados con la simple acción de seleccionar y eliminar los mensajes de correo no deseados, es un hecho que el ser blancos del invasivo spam puede repercutir en cuestiones personales como el estrés y la baja productividad, sin considerar que también existen riesgos técnicos para las redes empresariales, como la disminución en la calidad del servicio de Internet, la afectación en el envío de correo electrónico válido y hasta la posibilidad de perder información valiosa o ser víctimas de la ciberdelincuencia.

Contrario a lo que muchos opinan, el spam no siempre tiene una finalidad publicitaria o comercial, también puede tratarse de cartas o cadenas supuestamente caritativas, mensajes políticos y “ganchos” que sólo catapultan la propagación de programas maliciosos o que fueron diseñados para cometer estafas financieras.

A pesar de que la dispersión del spam se realiza por diferentes vías, como grupos de noticias, ventanas emergentes y motores de búsqueda, entre otras, el correo electrónico sigue siendo el medio más utilizado (según algunos estudios, entre 70 % y 80 % de los mensajes que circulan en Internet son correo basura). Es indudable que la identificación personalizada de spammers ha sido de gran ayuda para los filtros de los servicios de correo electrónico, aunque esto ya no es suficiente, sobre todo ahora que las redes sociales entraron a la escena.

Ante medidas tan elementales, los spammers han encontrado numerosas técnicas para evitar ser identificados o bloqueados; por ejemplo, utilizan distintas direcciones de envío; se infiltran en servidores de correo de terceros (utilizan troyanos e instalan mecanismos que reenvían el spam); modifican palabras en sus mensajes imposibilitando su filtrado o alteran los headers para entorpecer el rastreo del origen.

Históricamente, el fenómeno del spam ha sido uno de los principales problemas alineados a Internet y por su naturaleza presuntamente comercial las organizaciones no le han conferido la debida importancia, pero cuando se presenta un problema mayor les resulta muy complicado reaccionar o tienen que destinar cuantiosos recursos técnicos y económicos para enfrentarlo.

¿CÓMO PROTEGERSE?

Las compañías deben tener una política respecto al spam tomando en cuenta las necesidades de sus diferentes departamentos y usuarios, procurando además una efectiva distinción entre los mensajes masivos verdaderos y la correspondencia no solicitada o basura, la cual debe ser revisada y/o borrada a conveniencia del destinatario.

En el mercado existen varias opciones “soft” y “hard” que las empresas pueden utilizar para impedir la llegada del spam o mitigar los efectos invasivos de éste en sus sistemas.

También está SpamTitan Cloud, una herramienta virtual que permite protegerse sin necesidad de contratar un servicio de hosting, realizar una implementación local, contar con un software de virtualización o utilizar recursos propios debido a que la aplicación está basada en “la nube” y su disponibilidad es bajo demanda.

SpamTitan destina un appliance virtual para atender a todos los negocios de manera independiente, lo cual representa una alternativa de implementación única que les brinda las ventajas completas de una solución basada en appliance sin tener que utilizar sus propios recursos.

* Por Sebastián Sanhueza, Director Regional HD Latinoamérica.

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