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¿Los productos de Google son todavía una apuesta riesgosa para las empresas?

Google tiene un historial envidiable para los nuevos servicios a las masas, pero no todas sus apuestas son a ganar. La empresa ha suplantado muchas industrias y jugado un significativo papel en las empresas emergentes durante los últimos 16 años, pero aún han habido momentos difíciles y errores completos.

Ninguna empresa tiene éxito en todos sus esfuerzos. Sin embargo, cuando Google falla o decide tirar la toalla en uno de sus muchos proyectos, están a menudo enviando repercusiones de largo alcance. A veces no importa si Google decide eliminar un producto de bajo rendimiento. Otras veces, cuando deja los proyectos a “mitad del camino”, las empresas que apuestan a Google se quedan también en el camino.

A pesar del auge de la empresa; de ser una marca reconocida en el mundo, todavía hay muchas cosas que Google no puede, o no decide seguir hacia adelante. Las empresas que siguen Google con demasiada admiración, corren el riesgo de hacer grandes apuestas en conceptos no probados.

Los gerentes de TI y CIOs pueden aprender lecciones valiosas de las fallas de la Ola (Wave) de Google; una herramienta de colaboración. Buzz, Reader, Jaiku, (un servicio de micro-blogging); la aplicación Foursquare, el tristemente producto de búsqueda para los editores);  Google+ y sus otras ofertas que no han tenido éxito, o este ha sido muy pequeño y relativo. El experimento de Google con sus lentes destaca como una advertencia para las empresas.

Google y la falibilidad inevitable

Cuando una empresa le apuesta a un producto de Google, la inversión puede ser contraproducente rápidamente, por lo que es importante recordar que Google es tan falible como cualquier otra empresa. El nombre Google solo no lleva a ninguna garantía. Mientras que Google y sus empleados pueden aprovechar las lecciones que vienen con el fracaso, las empresas más pequeñas y con menos recursos no pueden ser capaces de permitirse ese lujo; de cometer este tipo de errores.

“Google tiene todos los recursos para hacer sus “disparos a la Luna”, dice Johanán Hernández, fundador de Realidad Aumentada Móvil, que tuvo un inicio muy importante. “No lo hacemos. Es muy fácil para ellos gastar el dinero en experimentos, pero eso no es nuestro caso.”

Hernández dice que sigue emocionado con esos “disparos” de Google, pero también es cuidadoso de no abrazar todo lo que sale de Mountain View, la sede de Google en el estado de California.

Tome Google Glass, por ejemplo, un proyecto aspiracional que parece estar en estado beta perpetua, después de que se perdieron los planes originales para la liberación de los consumidores el año pasado. “Si Google no tiene las agallas para soportar públicamente que detrás de su producto y lanzarlo como un producto de consumo, pueden haber problemas, ¿por qué deberíamos hacerlo yo?” dice Hernández.

Él todavía tiene un mal sabor en la boca debido a la forma en que Google trata su red social Wave, y le preocupa que la misma suerte puede golpear, (y así ha pasado), con los lentes inteligentes de la compañía.

Si Google espera que otros se unan a la fiesta, debe demostrar un mayor compromiso, según Hernández. “Gafas electrónicas Wearable vendrán, son inevitables, pero si vienen de Google o de otro fabricante está por verse”.

Nick Selby, un detective de la policía y CEO de StreetCred Software, dice que invirtió “unos cuantos miles de dólares” en Google Glass, como una herramienta de aplicación de la ley antes de que su equipo finalmente decidiese no utilizarlo. “Todo lo que tengo de Google y sus lentes son ahora un pisapapeles muy caro y algunos amigos que cuando lo ven se ríen”, dice Selby.

 

Mario Augusto Beroes Ríos

Periodista graduado en la UCV en la mención Audiovisual.