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Level 3: “Acceder a la red no es tan sencillo como uno cree”

Pensar que el acceso o uso de la red o Internet es algo realmente sencillo es equivocarse de manera total. Para que uno pueda acceder a la información con un simple par de clicks, se debe contar con una gran infraestructura, dentro de la cual cobra relevancia una conexión interoceánica de fibra óptica, instalada sobre el lecho marino y destinada fundamentalmente a servicios de telecomunicaciones. Si comparamos Internet con un cuerpo humano, ese cable submarino sería la columna vertebral del sistema.

CIO América Latina/Mario A. Beroes R.

Ernesto Curci es vicepresidente de Service y Network Management en Level 3 Communications para América Latina. Asegura que de algún modo existe la creencia, entre de los usuarios de Internet, de que la red funciona mágicamente, por mecanismos sencillos, y que está allí disponible por el solo hecho de encender un dispositivo.

Asegura que esta idea es totalmente errada y que hay que ir a los antecedentes de lo que hoy nos permite la hiperconectividad en la que vivimos. A mediados del siglo XIX, se tendió una red submarina de cables para posibilitar las comunicaciones entre los continentes. Al comienzo apareció el telégrafo. Luego los avances tecnológicos permitieron la llegada del teléfono y a posteriori lo que conocemos como la red de redes. “Internet, esa red de fibra óptica, anteriormente compuesta por cables de cobre, se ha convertido en un elemento fundamental de nuestra civilización por el cual transita la mayor parte de la información que generamos”.

En Argentina, el cable submarino que conecta al país con el mundo, llegó en noviembre de 1994 a la playa de las Toninas, situada en la costa atlántica a 330 km de la ciudad de Buenos Aires. En total son más de 53.000 kilómetros de largo por los cuales circulan 12 terabytes de datos de toda América Latina, según el reporte Regional Analysis: Latin America, de Telegeography.

“En los veinte años que lleva el cable en ese país, la cantidad de datos que se han transmitido creció centenares de veces. Este crecimiento ocurre a escala global, lo que obliga a los proveedores de servicios internacionales de Internet a aumentar en forma continua la capacidad de transporte de estas redes”.

En el caso de los cables submarinos, y dado el desarrollo de la tecnología que ha permitido hacer uso de los espectros en forma más eficiente, entonces el aumento de ancho de banda se realiza colocando equipos, en sus extremos, que tengan más capacidad de transporte. “En el lenguaje técnico esto se conoce como agregar más longitudes de onda (o colores) en la fibra. Es decir, sumar carriles a la autopista. Estas expansiones se vienen dando anualmente y en base a la continua demanda de los mercados”.

Según el directivo, la actividad de expansión requiere de una planificación adecuada del ancho de banda requerido, la definición de los países que la solicitan y la selección de los proveedores que mejor se adecuen por su tecnología y precio. Por la complejidad de esta tarea, estos proyectos demandan meses de planificación anticipada y una correcta ejecución de los mismos en tiempo y forma.

-A menudo, la creencia lleva a considerar a los satélites como la forma de transmisión del futuro, pero esto no es exacto. Ambas tecnologías son complementarias; los satélites son importantes para la transmisión de televisión e Internet, y muy útiles en las comunidades rurales y áreas muy remotas, pero su capacidad es limitada y además son bastante más costosos.

“Por eso, el cable se sigue imponiendo con una ventaja comparativa proveniente de un costo significativamente menor, y una capacidad de transporte de datos mucho más importante que nos permite gozar de una Internet que, un par de décadas atrás, hubiera parecido imposible”.

 

Mario Augusto Beroes Ríos

Periodista graduado en la UCV en la mención Audiovisual.