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¿Están las empresas de tecnología inmunes a los vaivenes de la economía mundial?

Aunque parece poco creíble, el sector tecnológico, y en específico sus grandes empresas parecen ser las únicas que pueden sonreír en estos días de nerviosismo económico mundial. Mientras los analistas y los hombres fuertes del mundo financiero tratan de ponerse de acuerdo acerca de la magnitud de la próxima recesión y cuáles sectores económicos resultarán más damnificados, las empresas de tecnología muestran resultados sorprendentes.

Y es que para ellas pareciera que la fatiga de la economía china, la caída del petróleo y su impacto en los mercados bursátiles, la quiebra de numerosas economías que dependen del hidrocarburo y los flagelos derivados de las olas migratorias a Europa, son cuestiones de otro planeta.

Apple dio a conocer sus cifras, las cuales hablan de utilidades netas por 18.400 millones de dólares, e ingresos por 74.600 millones. Lo logró vendiendo teléfonos, tabletas y relojes, para lo cual necesitó menos de una quinta parte de la fuerza laboral que requiere Volkswagen, (con más de 500.000 empleados).

Tres empresarios de tecnología y telecomunicaciones aparecen entre los cinco hombres más ricos del mundo, según la reconocida lista Forbes: Bill Gates, Carlos Slim y Larry Ellison. Pero Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, Jeff Bezos, de Amazon, y Larry Page y Sergei Brin, propietarios de Google, figuran entre los 20 primeros. Por contraste, dos décadas atrás encabezaban esta lista magnates petroleros, banqueros, constructores y vendedores de armas.

Apple no es el único boyante. De hecho, la semana pasada Google reveló los resultados del trimestre octubre-diciembre de 2015, ahora bajo el nombre corporativo Alphabet (la matriz que alberga a Google, YouTube y demás negocios). Alphabet, con una valoración de 554.000 millones de dólares, superó en diciembre a Apple como la empresa más valiosa del mundo.

Según el informe de la agencia AP, reproducido en el portal Semana.com, hizo ventas en ese periodo por 74.500 millones de dólares y obtuvo utilidades netas por 21.000 millones de dólares, lo que significa un crecimiento del 18% en relación con el mismo periodo de 2014. Lo logró vendiendo anuncios publicitarios en su famoso buscador, en YouTube y en las apps del sistema operativo Android, presente en el 52% de teléfonos móviles, para lo cual necesitó apenas 53.600 empleados, menos del 4% de la fuerza laboral de Walmart.

Incluso Facebook, la red social más grande de internet, cuyo modelo de negocio ha estado en cuestión por años, reportó por primera vez desde su creación ganancias superiores a los 1.000 millones de dólares. En el mismo periodo de las empresas mencionadas anteriormente, Facebook obtuvo utilidades netas de 1.562 millones de dólares e ingresos totales de 5.480 millones. No es mucho frente a las cifras de Apple y Google, pero es espectacular para una red social cuyo modelo de negocio parecía hasta hace poco muy incierto.

Lo logró vendiendo anuncios publicitarios en las páginas de sus 1.590 millones de usuarios activos, y necesitó tan solo 9.200 empleados, apenas una fracción de los 462.000 del Banco Industrial y Comercial de China (ICBC), número uno en la lista Forbes.

Y el gigante Microsoft, con nueva estrategia y nuevo jefe, se sumó también a la lista de los que sonríen en el mundo de los negocios. El último trimestre de 2015 le dejó ganancias netas por 5.000 millones de dólares, e ingresos totales por 23.800 millones. La que por casi dos décadas fue la más grande de las tecnológicas, parece haber encontrado la solución a sus dificultades desde la llegada de Satya Nadella a la dirección de la compañía.

Logró sus resultados vendiendo tabletas Surface, consolas y juegos Xbox, el famoso paquete Office y servicios en la nube mediante la plataforma Azure, para lo cual requirió de 120.000 empleados, menos de la tercera parte de los trabajadores de China Construction Bank, el número dos de la lista Forbes.

El sol no sale para todos

Por supuesto, el sol no brilla igual para todas las empresas vinculadas al universo de la tecnología. Twitter afronta serios problemas y la semana pasada varios de sus altos ejecutivos abandonaron sus oficinas para no volver más. El precio de la acción cayó de 40,4 dólares a 16,9 en el último año y a lo largo de 2015 las pérdidas trimestre a trimestre aumentaron 25%.

Yahoo, otro de los históricos de la era internet, no ha logrado revertir una caída que parece terminal. Lo más preocupante de la “nueva economía” es que genera muy pocos puestos de trabajo. Para nadie es una sorpresa que las tecnologías de punta traen como consecuencia una caída en el empleo. Lo vivieron los trabajadores del siglo XVIII, durante la primera Revolución Industrial y se advierte también en los tiempos actuales. Mientras, se perderán 7 millones de puestos de trabajo en los próximos cinco años (la mayoría en oficinas, servicios y sector salud), la tecnología solo compensará eso con 2 millones de nuevos empleos, la mayoría de los cuales están destinados a personas con altos niveles educativos especializados, según el estudio presentado en el Foro Económico Mundial.

Las tecnológicas tampoco aportan significativamente al acuciante problema de la desigualdad y la injusta repartición de la riqueza en el planeta. De hecho, la concentración de riqueza se ha agudizado dramáticamente en los últimos años, y el Foro de Davos puso este tema sobre la mesa.

Un estudio de la organización humanitaria Oxfam indica que hace cinco años 388 individuos atesoraban la misma cantidad de dinero que 3.600 millones de personas, la mitad más pobre de la población mundial. Hoy esa elite se ha reducido a 62. Por eso, Amira Yahyaoui, miembro de la mesa directiva del Foro Económico Mundial, expresó en medio del debate que “la cuarta revolución industrial debe ser ante todo una revolución de los valores”.

Mario Augusto Beroes Ríos

Periodista graduado en la UCV en la mención Audiovisual.