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Bim es el sistema de pago de Ericsson en Perú

El lanzamiento del sistema de pagos Bim fue realizado conjuntamente por la Ericsson y la Asociación Bancaria del Perú.

El nuevo servicio permitirá que la empresa de telecomunicaciones sueca impulse un mayor desarrollo de los sistemas de pagos móvil en el país como, además, dinamice el ya importante mercado de transferencia (envío y recepción de dinero) a través de los teléfonos inteligentes.

Ericsson y Asbanc (Asociación de Bancos del Perú) han informado que estiman que 2,1 millones de peruanos podrían ser beneficiados con el monedero móvil BIM para 2019 y que la misma será crucial para atender a importantes segmentos de la población que se encuentran actualmente fuera del sistema financiero tradicional.

“Bim se trata de una nueva generación de servicios móviles financieros. La solución de Ericsson incluye la integración total de sistemas en una plataforma capaz de alojar todos los servicios de diferentes instituciones comerciales y financieras para garantizar la interoperabilidad”, han explicado de los voceros de la asociación.

Smartphones = inclusión

Ericsson ha señalado que el servicio de dinero móvil Bim, además de proporcionar la opción de pagos móviles a personas que no podrían acceder a ellos también permite que los operadores bancarios y de transferencias de remesas, por ejemplo, reutilicen los activos existentes para ofrecer servicios seguros, tanto financieros como de telecomunicaciones.

“Con esta plataforma, conectaremos a las personas que no utilizan servicios bancarios mediante servicios financieros fáciles de usar y a los que anteriormente no habían podido acceder por no contar con tarjetas de crédito o débito”, explicó el comunicado conjunto.

Aunque aún no se ha explicado las metas estimadas por despliegue, Bim en Perú constituiría un programa piloto que Ericsson podría extender al resto de América Latina en aquellos mercados más sensibles a respuestas rápidas para las propuestas de inclusión financiera como Colombia y México, países que superan en casi 20 puntos porcentuales el promedio de 60% de exclusión financiera de la población, especialmente, la de la base de la pirámide socioeconómica.