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¿Innovar o no innovar? Tres consideraciones

#1. Innovaciones admirables que no son tan admirables

Galbraith observó que algunos de los productos más notables de reciente creación fueron, en realidad, simples modificaciones de productos menos exitosos. El iPod, por ejemplo, no fue el primer reproductor mp3 del mercado, en realidad, tuvo muchos competidores.

“Pero el iPod acabó dominando completamente el mercado”, señaló Galbraith.

Google Maps se creó en una época en que MapQuest ya se había forjado un nombre, sin embargo, en unos pocos meses consiguió destronarla y hoy, es responsable de un 70% de las búsquedas de lugares.

Refirió también que Slack – programa de conversación en línea para el lugar de trabajo – apareció de la nada hace más o menos ocho meses y desbancó a programas que dominaban el sector, como Campfire y Hipchat.

“¿Alguien sabe cuánto vale Slack? US$ 1.000 millones en ocho meses. Las otras empresas ni siquiera se acercan a eso”, preguntó al auditorio. Lo que me sorprende […] es que esos productos de éxito en realidad no han hecho nada nuevo. No creo que pueda citar un único recurso de ellos que realmente me convenza respecto a la competencia”, prosiguió Galbraith.

Señaló que incluso el iPhone —que mucha gente cree que es una innovación fabulosa— tiene una interfaz que recuerda mucho al fracasado Palm Treo, cuya producción se interrumpió hace cinco años.