Más Programación: otras 4 predicciones para 2017 (2)

Llegó la hora de cerrar el recorrido que hemos realizado por las perspectivas que, para la programación, vienen con la transformación digital.

CIO AMÉRICA LATINA | Por Elibeth Eduardo | @ely_e

Así que, como CIO asúmalo: la disrupción en curso supone nuevos paradigmas, habilidades y prácticas en todos los órdenes y la programación está lejos de ser una excepción.

Y, si viene de ese mundo, prepárese: para ver en poco tiempo una gran cambio.

Veamos algunos que aún no hemos mencionado:

3. Los transportes autónomos llegaron (sólos) y no se van

No son sólo los autos. Algunos quieren hacer aviones autónomos. Otros quieren crear una patineta autónoma para viajes muy ligeros. Y, por supuesto, si algo se mueve es seguro que algún pirata informático sueñe con decirle a dónde va.

Los programadores ya no sólo controlarán lo que la gente verá en pantalla. Controlarán a dónde van las personas y cómo interactúan con el resto del mundo. Y la gente es sólo parte del juego. Todas nuestras cosas también se moverán de forma autónoma.

Si quieres cenar con un famoso chef en el centro de la ciudad, un autónomo monopatín con una cámara climatizada puede llevarlo a su casa. Si desea que su césped sea segado, un cortacésped autónomo sustituirá al chico del barrio habitual.

Y los programadores pueden utilizar todas las ideas frescas que tuvieron durante la primera revolución de Internet. Si pensabas que los anuncios pop-up eran malos, espere hasta que los programadores sean pagados para desviar sus patines autónomos más allá de la cocina del nuevo restaurante. 

4. La ley encontrará nuevos límites

La tinta estaba apenas seca en la Declaración de Derechos cuando comenzaron los debates sobre lo que significa para que una búsqueda de nuestros papeles sea razonable. Ahora, más de 200 años después, seguimos discutiendo los detalles.

Los cambios en la tecnología abren nuevas vías para la ley. Hace unos años, la Corte Suprema de los Estados Unidos decidió que la tecnología de seguimiento de vehículos requería de una orden judicial.

Pero eso es sólo cuando la policía planta el rastreador en el auto. Nadie sabe realmente qué reglas se aplican cuando alguien hace una citación a los datos de seguimiento de Waze, Google Maps o cualquiera de las cientos de otras apps que almacenan nuestras ubicaciones en caché.

¿Y si no queda allí? Una cosa es descargar datos, pero también es espantosamente tentador cambiarlos. ¿Es justo que la policía (o actores privados) falsifiquen documentos, encabezados o bits? ¿Importa si los objetivos son verdaderos terroristas o simplemente personas que han estacionado demasiado tiempo en un lugar sin alimentar el medidor?

Estas son solo algunas de las grandes preguntas que los desarrolladores deberán hacerse en los próximos años. Los arquitectos de software necesitan anticipar esto durante el diseño. Necesitan pensar en cuestiones relacionadas con la privacidad y la ley antes de escribir cualquier código. Si no lo hacen, hay una buena probabilidad de que la compañía será vulnerable por el tratamiento de estos temas – más tarde – a gran escala.

Además, el código mismo es una versión de la ley. Los programadores definen qué software puede y no puede hacerse. Cuando escribimos un código, estamos definiendo efectivamente las libertades y limitaciones de cualquier pequeño rincón del mundo. 

5. La hora de los contenedores

En teoría, no deberíamos necesitar contenedores. Su ejecutable debe funcionar simplemente y el sistema operativo debe manejar los permisos y la programación de manera que todos los ejecutables corran.

Por desgracia, ese sueño se está alejando más rápido que nunca. Cada vez menos ejecutables viven solos.

Muchas necesitan versiones diferentes de varias bibliotecas u otros alojamientos especiales. Incluso las tecnologías de “ejecución en cualquier lugar” como Java se meten en problemas porque hay demasiadas versiones diferentes de máquinas virtuales.

Las mejores de estas pueden arreglar esto, pero son gordas. Los contenedores, en contraste, son delgados y ligeros. Son fáciles de usar y por lo tanto imposible de no amar.

Veremos más y más contenedores en todos los niveles de la empresa ya que cada vez es más difícil resistirse a sus encantos.