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Ya ni Linux es seguro: aumenta malware para este sistema

Otros tipos de malware (excepto ransomware) parecen haber disminuido. Pero Linux es perfecto para los hackers: toma a todos desprevenidos.

CIO AMÉRICA LATINA | Por Elibeth Eduardo | @ely_e

Pareciera claro que, en el momento en que los hackers se “profesionalizaron” como ciberdelincuentes y generaron ecosistemas propios del crimen organizado debe haber “investigadores de mercado”.

Estos personajes son los que determinan los sectores en crecimiento y relativamente vírgenes que pueden ser atacados exitosamente porque cuentan con pocas defensas.

De allí, por ejemplo, que haya avanzado (explosivamente) el número de virus que atacan iOS o Mac, sistemas que fueron por mucho tiempo ajenos a los ciberataques.

Ahora le llego el turno a Linux de dejar atrás la edad de la inocencia: el número de amenazas para este sistema operativo se incrementó y constituye el 36% de todo el malware detectado durante el primer trimestre de 2017.

Así lo revela el más reciente Internet Security Report de WatchGuard Technologies en el cual se destaca, también, que el número de amenazas para este sistema no sólo ha aumentado sino que también se ha diversificado.

La multiplicación de los males

Y es que no sólo hay virus completamente nuevos sólo para este SO sino que, además, vienen en todos tipos.

El informe de WatchGuard señala que el incremento de la presencia de malware incluye:

Además, todos estos tipos se combinaron para señalar también los principales focos de ataque:

Dicho de otra manera, si usted ha privilegiado este sistema operativo para sus redes por considerarlas más seguras lo hizo bien.

Pero esos días (lamentablemente) han terminado.
¿Recomendaciones? La empresa señala que, frente a esta situación:

  • Evite el pánico.
  • Procure mantener los dispositivos actualizados, en especial servidores y aparatos de IoT.
  • Mantenga software con monitoreo constante, a sabiendas de que los AV legados no detectan el nuevo malware.
  • Utilice para los servidores defensas estratificada. Es decir, en capas.

Quizás no sea una pelea de bien contra el mal. Pero es igual de infinita. Y agotadora.