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Tenemos un problema: Sólo 4 empresas tecnológicas globales son de UE

Gran parte de las mayores marcas tecnológicas son o estadounidenses o chinas. Ninguna Europa (mi hablar de América Latina) en el Top 10. ¿Por qué?

Por Ricardo Hausmann
Professor, Harvard University /Tomado de Agenda WEF

Entre las 15 marcas de empresas tecnológicas más importantes en el mundo, gran parte de ellas son o estadounidenses o chinas y ninguna es europea. Si extendemos esta lista a las 50 marcas tecnológicas más importantes, sólo cuatro de ellas quedarían ubicadas en la Unión Europea.

Entre las 50 marcas tecnológicas, Europa sólo ha posicionado a la alemana SAP, la holandesa Philips, la sueca Ericsson y la finlandesa Nokia. Esto implica que Europa se está perdiendo, por completo, la revolución tecnológica que se nos viene encima, sin tener empresas ampliamente posicionadas ante la nueva realidad.

Los datos invitan a pensar que Europa en un terreno poco fértil para la proliferación de negocios tecnológicos con capacidad de desarrollarse como grandes marcas y convertirse en multinacionales del sector. El caso contrario ocurre en Estados Unidos que acaparan gran parte de la lista de las 50 empresas globales tecnológicas.

Un dato interesante, la capitalización de mercado de las 4 empresas que lideran el sector tecnológico global – Apple, Alphabet, Microsoft y Facebook – supone actualmente US$ 2,487 billones (2,10 billones de euros), lo que supone una cifra cercana al PIB de toda Francia: 2,23 billones de euros.

La Unión Europea está fracasando en la era tecnológica

Nos encontramos con que tanto Estados Unidos como los principales estados miembros que forman la Unión Europea son bloques económicos desarrollados cuyas infraestructuras y mercados financieros se han consolidado en las últimas décadas, lo que debería repercutir en la proliferación del entorno empresarial al mismo nivel.

Es importante para cualquier bloque económico disponer de infraestructuras de calidad y mercados financieros desarrollados para financiar el proceso de inversión en nuevos proyectos empresariales al menor costo posible, tanto en recursos como en tiempo.

Sin embargo, existen grandes diferencias en los resultados empresariales entre Estados Unidos y Europa. De las 73 empresas que superan los US$100.000 millones en el mundo, 44 empresas son estadounidenses o lo que es lo mismo el 60%, mientras que la Unión Europea debe conformarse con 16 empresas, es decir, 22% del total.

Estados Unidos tiene posicionadas prácticamente el triple de empresas que la Unión Europea con una capitalización de más de US$ 100.000 millones. Esta realidad está fomentada por el problema de una estricta regulación que dificulta que este tipo de empresas puedan crecer y competir al mismo nivel que lo pueden hacer Apple o bien Alphabet, empresa matriz de Google.

En vez de crear un marco regulatorio competitivo para el crecimiento empresarial, Europa se ha especializado en el proceso de sancionar a las empresas estadounidenses. Desde Europa se percibe esta era tecnológica como una amenaza a “nuestras empresas” y no como una oportunidad.

De hecho, han habido numerosas sanciones empresas estadounidenses, y la última de ellas fue que la Comisión Europea castigó a Google con una multa histórica de 2.420 millones de euros por lo que se consideraba un abuso de una posición de dominio que queda recogida en el artículo 102 del tratado de funcionamiento de la Unión Europea.

¿Qué tiene EEUU de especial?

Estados Unidos es un territorio económico que se preocupa por la proliferación del entorno empresarial desde su nacimiento. Por ejemplo, el capital de riesgo canaliza alrededor de US$ 50.000 millones que se dirigen empresas tecnológicas de startups.

Esta financiación representa un nivel de inversión que no ha sido observado desde el estallido de la burbuja tecnológica a principios del siglo XXI. Principalmente, el tipo de empresas al que se dirige estas cantidades de inversión son empresas biotecnológicas y de software.

Hay claros ejemplos que muestran el éxito de los resultados de los procesos. Por ejemplo, Uber recibió en su primera ronda de financiación algo más de US$ 1.000 millones y hoy tiene un valor de más de US$ 62.000 millones.

Además de contar con un foco de atracción de capital como es Silicon Valley y también San Francisco -concentran el 50% de los fondos de capital riesgo – las startups estadounidenses se encuentran en un contexto en el que es fácil crecer de manera rápida sin que una regulación dedicada a entorpecer su desarrollo.

California es el único lugar en el mundo occidental que no hace cumplir las cláusulas de no competencia y además, en Estados Unidos existe una flexibilidad laboral que permite que las empresas en “fase de arranque” puedan contratar y despedir a voluntad.

Desde la administración Clinton se pusieron las primeras piedras para llevar a cabo una regulación favorable a las empresas de Internet. Por ejemplo, una legislación en la que no responsabilizaba a la empresa por los comentarios de los usuarios. Sin unas leyes laxas, hubiera sido muy difícil que se crearan multinacionales como Facebook que hoy tienen una valoración cercana a US$ 500.000 millones.

El régimen de quiebra corporativa es bastante eficiente en Estados Unidos, del mismo modo que hay una mayor aceptación general de los fracasos corporativos (los fundadores no son vistos moralmente como unos perdedores).

Aunque sin la regulación adecuada, Europa está mejorando en financiación

Existe una esperanza en Europa en el entorno de startups pues las inversiones tecnológicas han triplicado hasta los US$ 13.700 millones desde los US$ 2.800 millones de hace cinco años.

Por ejemplo, tenemos que una de las primeras empresas que lidera esta notable mejora sería Blablacar, la primera empresa francesa en conseguir millones de dólares en financiación. También tenemos otras firmas que han recaudado fondos sustanciales como la firma británica de seguridad cibernética Darktrance (US$ 65 millones en el pasado verano) y la alemana GoEuro (US$ 70 millones el mes de octubre).

No obstante, hay que recalcar un hecho importante y es que las rondas de financiación para impulsar este tipo de startups han mejorado gracias a la ayuda de algunos de sus principales inversores que son estadounidenses.

El gigante de capital privado KKR & Co lideró la ronda de Darktrace el verano pasado con la participación de los nuevos patrocinadores TenEleven Ventures y SoftBank. Y desde Silicon Valley empresas de capital riesgo como Silver Lake Kraftwerk y Kleiner Perkins Caufield & Byers fueron los principales inversores de GoEuro.