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Malware empresarial y troyanos mexicanos atacan LatAm: Kaspersky

Según Kaspersky Lab, el aumento de ataques de malware en América Latina no debe verse (enteramente) como una invasión extranjera.

CIO AMÉRICA LATINA | Por Elibeth Eduardo | @ely_e

Brasil, México y Colombia. Generalmente, cuando uno nombra a estos tres países es para hablar de tasas de crecimiento económico o de expansión del emprendimiento digital.

No obstante, pareciera que esto último tiene una consecuencia absolutamente indeseable: el aumento del número de ataques de malware e, inclusive, de la producción del mismo.

Y es que, además de encabezar el Top 3 de las naciones de la región más atacadas, Brasil y México compiten por la punta tanto de la condición de víctima como de victimario aunque no en las mismas categorías de malware.

Lo cierto es que las cifras de Kaspersky Lab son demoledoras:

  • 18.000 variantes de malware han sido detectados en la región en sistemas de automatización industrial (ICS).
  • 1.500 familias de malware activas en los primeros SEIS (06) meses de 2017 son las “fuentes” de estos resultados.
  • 33 familias han estado presentes en la categoría de ransomware.
  • 0.7% es el porcentaje de los ataques aequipos de sistemas de control industrial que fueron neutralizados.

Made in México

En las cifras de Kaspersky Lab llama la atención que, si en Brasil, México y Colombia (en ese orden) son las principales víctimas de ICS, en lo que a México se refiere, son los troyanos (en especial los bancarios) la principal fuente de ataque.

De estos, 100% de los que circulan en suelo mexicano, probablemente, son producidos localmente.

La firma asegura que México ocupa el segundo lugar en la región en que más malware se produce, superado sólo por Brasil y seguido (¡sorpresa!) de Perú.

De hecho, de los 1300 ataques al año que se detectan en el país, ya 1.000 corresponden con amenazas producidas DENTRO de la región.

La buena noticia es que el perfil de nuestros desarrolladores está mejorando. De hecho, adquiere categoría mundial.

Del resto, no hay nada que celebrar.