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Alerta de fraude, es inminente blindarse

Todos los establecimientos, desde comercios, PYMES, agencias de viajes, deben estar al tanto de que la única manera de protegerse y reducir el riesgo contra el fraude, es mitigando su postura en relación a la seguridad cibernética a través de la certificación de PCI-DSS.

La seguridad de la információn es responsabilidad de todos en la cadena de manejo de pagos con tarjetas, es una responsabilidad compartida tanto de los comerciantes y proveedores de servicios, como a las instituciones financieras hasta legisladores, deben velar por la protección de la misma para sus clientes. El auge del comercio electrónico abrió una ventana de deberes y exigencias por parte de quienes compran y venden en la industria, comenta Héctor Guillermo Martínez, Presidente de GM Security Technologies.

El estándar de seguridad de datos de la industria de tarjetas de pago, PCI-DSS 3.2, es un conjunto de requerimientos que rigen la forma en que las organizaciones administran la información de las tarjetas en el proceso de pago, así como otros datos e información del tarjetahabiente. “Es importante destacar que  el  cumplir con los requerimientos de PCI-DSS no sólo se trata de pasar una auditoría anualmente; sino que ha pasado a ser una verdadera urgencia en materia de protección de los datos e información de clientes, e incluso  para evitar incurrir en multas, que podrían en algunos casos, convertirse en el cese de sus operaciones”.

”Los comercios, instituciones financieras y proveedores de servicios se someten anualmente a un costo relacionado con el  incumplimiento de la normativa equivalente a 2.71 veces el costo de implementar controles internos y/o cumplir con los requisitos de PCI DSS 3.2, sin contar con el resto de los costos asociados con la interrupción del negocio, pérdidas de productividad, multas y penalidades, sanciones y gastos de liquidación, entre otros. “Las organizaciones que no cuenten con un ecosistema de seguridad adecuado y robusto, que les permita salvaguardar efectivamente los datos de sus clientes, enfrentan el riesgo de perder su capacidad competitiva en un mercado cada vez más ágil y sofisticado.”.

Un proceso con lineamientos específicos

Es deber de toda organización defender los derechos del tarjetahabiente, y para esto es fundamental proteger los datos del titular, mediante la implementación de un sistema de seguridad y practicas reconocidas en la industria que parte desde la retención y eliminación de información, el uso e implementación de políticas establecidas; además del cifrado de datos sensitivos y de la transmisión de datos mediante claves encriptadas, aún cuando se empleen sistemas que utilizan SSL / TLS y la inclusión de adiestramientos y concientización a los colaboradores que manejen estos datos

Asimismo, estar en guardia ante amenazas externas, mediante firewall en cada conexión y en cada dispositivo; la cual debe revisarse al menos cada 6 meses, manejando la posibilidad de bloquear conexiones que no sean de confianza, así como identificar a un administrador de sistema y el limitar las funciones de un servidor para la que sean absolutamente necesarias para realizar sus objetivos. Todos los componentes en el ecosistema deben de protegerse contra viruses y malwares, actualizando las medidas regularmente y sólo por administradores.

Las empresas deben protegerse también contra amenazas internas, restringiendo el acceso a los datos de los titulares de las tarjetas, mediante políticas de acceso sólo para los empleados responsables del área y hasta el nivel que necesitan para realizar las funciones para las cuales fueron contratados, solicitando aprobación documentada por sus autorizadores. Además se deben monitorear todas las cuentas de usuarios establecidas, incluyendo a proveedores y terceros, particularmente las de administradores. También las cuentas deben ser desactivadas luego de varios intentos de acceso fallidos o  inmediatamente después de que se culmine la necesidad de haberlas otorgado.

Debe monitorearse y rastrear todo acceso a la red, recursos y datos de los titulares de las tarjetas, mediante la implementación de sistemas de log, monitoreo y auditoría para todos los dispositivos y componentes en el ecosistema, estableciendo alertas que faciliten la investigación y resolución de actividades sospechosas. Disponiendo de un plan de respuesta ante incidentes y situaciones que permita y agilice la investigación de eventos así como de todas las acciones de administrador, intentos de inicio de sesión, cambios en cuenta y pausas en la pista de auditoría; además de asegurarse de que  la información relacionada con estos logs de auditoría pueda estar disponible durante al menos un año con los últimos tres meses disponible de forma rápida para su investigación y análisis.

Asimismo, es vital ejecutar pruebas de penetración internas y externas, corrigiendo y volviendo a probar cualquier riesgo explotable encontrado, implementando herramientas de detección de cambios que alerten al personal sobre cualquier modificación no autorizada de archivos y componentes en los sistemas críticos y comparando sus archivos al menos semanalmente.

Mantener el estricto cumplimiento con todos los elementos de protección determinados por la Payment Card Industry Data Security Standard, PCI DSS 3.2, así como las actualizaciones y parches de seguridad, identificación de intrusiones, gestión de accesos, desarrollo de software seguro, concientización de los empleados; y el desarrollo de una completa estrategia de protección, es una obligación que de no cumplirse podría significar grandes pérdidas e importantes penalidades, que muy bien podrían disponerse efectivamente con la contratación de un Asesor de Seguridad Calificado por la PCI DSS (PCI-QSA), concluye Martínez.

Adolfo Manaure

Entusiasta seguidor de la tecnología y las innovaciones que cambian el mundo. Director Editorial y COO en The HAP Group.