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Olimpiadas en la mira de los ciberdelincuentes

Si bien, la amplia planificación de seguridad cibernética hace de las Olimpiadas un evento robusto y  es cierto que la estructura vigente garantiza que cumpla con los requisitos de implementación global. Pero ¿podrán los Juegos Olímpicos acompañar los desafíos y mantener la evolución tecnológica de los ciberdelincuentes?

Las encuestas muestran que hay mucho en riesgo, desde infraestructuras críticas hasta cuestiones de salud o ambientales. Todos los cuales se deben gestionar debidamente en búsqueda de un futuro brillante. Las cifras respaldan esta preocupación.

En los Juegos de Pekín 2008, por ejemplo, se reportaron cerca de 190 millones de ataques cibernéticos (12 millones al día). En los Juegos de Londres de 2012 los cibercriminales hicieron más de 200 millones de ataques fracasados ​​en el sitio oficial del evento. En Sochi (2014), se reportaron 322 millones de ataques, seguidos de 570 millones en las Olimpiadas de 2016 en Río.

¿Cuáles son los probables vectores de ataque más probables durante estos Juegos? Los expertos en seguridad de ciudades inteligentes de Kaspersky Lab identificaron los siguientes puntos:

  • Ciberataques a servicios en línea para la emisión de boletos, reservas, asientos, hoteles, servicios de transporte y órdenes alimenticios (compromiso o denegación de servicio);
  • Ciberataques en los sistemas de autenticación y autorización (exactitud del control de acceso en el sitio);
  • Ataques a maquinaria robótica, al deshabilitarla o controlarla remotamente;
  • Ataques al funcionamiento físico controlado a distancia de sistemas incluyendo: calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC), elevadores, iluminación de emergencia, señales de tránsito, tratamiento de agua, bombas de drenaje, cámaras y drones de vigilancia, entre otros;
  • Ataques a empleados y asistentes a los Juegos (phishing, hacking, monitoreo remoto o manipulación de datos, blackmailing);
  • Ataques a la infraestructura del país, transporte y tratamiento de agua, distribución de energía y electricidad, medios de transporte y aerolíneas, banca y servicios gobierno electrónico;
  • Ataques y manipulación de jueces, sistemas de evaluación, fechas y/o puntuaciones;
  • Ataques y manipulación a sistemas de supervisión de atletas (sustancias que mejoran el rendimiento) o sensores de monitoreo (empleados para mejorar sus programas de ejercicio y sus resultados);
  • Manipulación de información de análisis de sistemas y algoritmos (que ayuda a predecir el tráfico, densidad, poblacional, el clima, necesidades de almacenamiento de agua/ energía…);
  • La difusión de rumores en redes sociales también puede impactar a las Olimpiadas. Perfiles falsos que pueden enviar mensajes falsos que lleguen a generar escenas de pánico o problemas similares.

“En todos los eventos olímpicos, generalmente presenciamos el despliegue de tecnologías sorprendentes y futuristas para canalizar comunicaciones, mejorar la experiencia del usuario y garantizar el éxito de cada evento. El uso extensivo de la tecnología durante los Juegos atrae a un gran número de hackers, quienes tratan de encontrar una manera de vulnerar los sistemas y generar daños. Esto genera una situación en la que los retos de seguridad cibernética no son sólo una cuestión de seguridad, sino que también ofrecen la oportunidad de demostrar al mundo que es posible combatir con éxito las amenazas que nos rodean “, aseguró Roberto Martínez, analista senior de Seguridad en Kaspersky Lab.

Adolfo Manaure

Entusiasta seguidor de la tecnología y las innovaciones que cambian el mundo. Director Editorial y COO en The HAP Group.